Les voy a contar una historia de lo que pudo ser y no fue.
Yo nunca había veraneado hasta entonces en Benidorm, mi padre como "buen burgalés" no perdonaba el no pasar las vacaciones en su pueblo, como mucho subíamos unos días a Santander.
Por eso, el par de invitaciones que nos hizo mi amigo Pedro a un grupo de los "Escolapios de Getafe", para pasar el fin de semana en el pequeño apartamento de sus padres en la playa, fueron para mí todo un acontecimiento.
Me lo pasé ..., bueno, eso es otra historia.
Pero la que quiero contar ahora comienza con una tercera invitación de mi amigo que consistía en asistir a una fiesta o reunión, no recuerdo bien, que organizaba o le organizaban al por entonces nuevo "hombre fuerte" del PP valenciano, y anterior alcalde de Benidorm, Eduardo Zaplana.
Yo, que lo que quería era cachondeo y playa, al no apetecerme ir a una "fiesta de mayores", rechace la proposición ...
Pedro, en cambio, sí asistiría a ese tipo de reuniones y, bueno, tampoco sé si las aprovechó, aunque al menos sí logró un cierto conocimiento que le vino muy bien durante "su" organización de un futuro Congreso del Partido y para posicionarse, tras éste, cercano a la "Nacional de NN.GG.".
Años más tarde, mi mujer ya entonces, Sonia, entró en contacto por sus "amistades con los flamencos" con "los señores de Porcelanosa", en Villareal, es decir, con los que le dejaban el chalet de Oropesa a los Aznar, y aunque ella sí acepto pasar unos días invitada por esta familia, y acompañada por una conocida pareja del mundo del flamenco y el de los toros, yo también desistí de acompañarla, y así no pude "saludar" a Costa, Fabra, ... .
Y bueno, podría contar aún un par de situaciones más, pero lo que quería mostrar es la diferencia entre "un Agag", con su "increíble simpatía", y "un Moli", muchísimo más tímido, a la hora de "aprovechar" las oportunidades.
Bueno, siendo de este modo, también me he librado de "contactar" con "El Bigotes" valenciano, ... y con el juez Garzón.
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