Ben Gurion, Menájem Beguin, Shimon Peres, Ariel Sharon, ...

Yo siempre he sido más del "brusco" Isaac Shamir, al que la izquierda siempre le recordaba su pasado terrorista, que del "refinado" Shimón Peres, al que también siempre la misma izquierda le perdonaba el haber sido el "padre" político de "la Bomba" israelí.

Y ahora, tras los años "revolucionarios" de Ariel Sharón, al que yo incluyo entre esas figuras políticas "poderosas" y "paternales" que tanto me gustan, la verdad es que soy más de Benjamín Netanyahu que de Barak, Olmert o Livni.

Ya sé que la política del "Estado en camino" del Mapai tuvo su importancia, pero también su lugar y su momento y, a partir de cierta fecha, la "liberalización" auspiciada por Beguin antes y por Netanyahu ahora se hace imprescindible.

Luego, en temas de seguridad y defensa, el consenso es amplio y, salvo los momentos de debilidad de los primeros sucesores de Ben Gurión, que culminaron en la "sorpresa estratégica" sufrida por Gonda Meir e Isaac Rabin en la Guerra de Yom Kippur, la norma ha sido la política de fuerza, con "Ari" a la cabeza, pero también con Barak, y el comienzo de la campaña de "asesinatos selectivos, u Olmert, y sus guerras contra Hezbollah y Hamas.

Por eso, el resultado de las últimas elecciones, para mí es el mundo ideal, con el Likud y el Kadima en los dos primeros puestos, y el Partido Laborista como cuarta fuerza política, lejos ya de su monopolio de la política israelí.

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