Sí, soy "antinuclear", "de derechas y antinuclear".
Y sí, estoy por el abandono de la producción de este tipo de energía en España.
Entiendo que EE.UU., Rusia, el R.U. y Francia, tras hacerse con "La Bomba", simplemente por razones estratégicas, no tengan ninguna objeción a dicha energía e incluso, en el caso francés, a falta de fuentes propias de combustibles fósiles, la consideren fundamental para mantener su posición de "potencia mundial".
Así, en el 2007, París presumía de satisfacer "con lo nuclear" sus necesidades energéticas en algo más del 75 %.
Pero, España, al igual que Alemania, tras abandonar el sueño "tardofranquista" de fabricar "la Bomba Hispana" y, de hecho, dejar la responsabilidad de la defensa nuclear del continente en manos francesas y con ello entregarle "a los gabachos" algo de nuestra autonomía, soberanía e independencia políticas, también ha declinado el trabajar por alcanzar un "rol" de "potencia mundial" y ya no tiene necesidad ni obligación técnica de estar a la cabeza del desarrollo de esta energía.
Por tanto, a falta de ese estímulo "político", la industria nuclear española, si alguna vez la hubo, se tendría que conformar en comparación con el gigante francés con una dimensión mínima y residual, casi experimental.
Por esto, yo siempre he preferido, ante la imposibilidad de alcanzar algún día una independencia nuclear respecto a Francia, optar si así había que hacerlo temporalmente por la compra a nuestro vecino de su producción energética nuclear y no de su medios de producción nucleares, entendiendo que estos siempre serían de segundo nivel, y apostar por la investigación y el desarrollo de otros medios de producción energéticos propios y alternativos con el objetivo de alguna vez tener éxito y poder por fin prescindir de la tutela francesa.
Así, el desarrollo al extremo de nuestra capacidad hidroeléctrica, salvando técnicamente todo impacto medioambiental, la investigación y aplicación de técnicas que "atrapen" los gases en la producción de electricidad a partir del carbón, y hagan rentable la explotación minera autóctona, y la apuesta por las energías renovables que nos sitúe en la cabeza de su desarrollo, como así está ocurriendo en el caso de la energía eólica, en la que junto a los EE.UU. y Alemania somos líderes mundiales, debe ser nuestro objetivo como nación.
Además, nuestra política exterior debe ir encaminada en el sentido de asegurarnos la amistad y la buena relación con países como Argelia, Libia o Arabia Saudí por ser estos el origen del petróleo y el gas que consumimos, sin olvidar los intereses económicos de Repsol en Hispanoamérica.
Esta es mi postura y mi planteamiento, pero ahora bien, si resulta que todavía todo eso no se ha producido y necesita tiempo, y si las actuales centrales nucleares españolas que están funcionando dicen los expertos que aun les pueden quedar diez o veinte años de producción segura y rentable, que necesidad hay de prescindir de ellas antes de hora.
Ya digo, yo sueño con algún día lograr una independencia energética, asentada en una industria de la energía propia, basada en el desarrollo de una tecnología de nuestra invención, pero al menos necesitamos esos diez o veinte años más para conseguirlo.

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