La importancia del "¿ Por qué no te callas ?".

Ni con Adolfo Suárez ni con Felipe González las relaciones con Hispanoamérica pasaron del primer escalón de "una buena vecindad", y se puede afirmar que solamente influimos en su democratización con nuestro ejemplo, con el de nuestra admirada "Transición", sin que se conozca intervención "directa" alguna.

Y, a pesar de lo que seguramente piensan Serrat, Víctor Manuel y Ana Belén, en realidad no fueron sus conciertos, sino la Guerra de las Malvinas y, por tanto, la firmeza de Margaret Thatcher, las que demostraron la caducidad de la "Doctrina de la Defensa de la Seguridad Nacional" y provocaron el apoyo de la Administración Reagan a la democratización de América Latina.

La única aportación diplomática española en esos años fue la "inteligente" actitud crítica de Felipe González ante las intervenciones estadounidenses ( Granada, Nicaragua, Panamá, ... ), no siempre secundado por Manuel Fraga, que si bien no molestaba a los "yankis", de hecho rara vez llegaban siquiera a percibirla, sí nos ganaban el aprecio de los "países hermanos".

Por eso, nuestra intervención final en la pacificación de Centroamérica, en la celebración de elecciones libres en Nicaragua y en el inicio de la apertura de Cuba y, además, con el consentimiento de George Bush "padre", fue un cambio revolucionario para nuestra diplomacia.

Pero lo fue más, con la llegada de José María Aznar, y su "nuevas reglas" de cooperación económica y judicial, el "desembarco" de las nuevas multinacionales españolas y, por fin, el enfrentamiento ideológico con la Cuba de Fidel Castro y la Venezuela de Hugo Chávez.

Por primera vez, desde hacía mucho tiempo, España consideraba los problemas de Hispanoamérica como algo propio, no los veía desde la lejanía del otro lado del "charco" y se lamentaba impotente por no poder solucionarlos, sino que se obligaba a intervenir en su solución porque verdaderamente España necesitaba que Iberoamérica cumpliera la ley, respetara el mercado y, sobre todo, no cayera de nuevo en la tentación del "populismo" que significaba el rechazo de todo lo anterior.

De ahí la esperanza que depositó sucesivamente Aznar en Alberto FujimoriAlejandro Toledo o Alvaro Uribe, y de ahí la Fundación Hispano-Cubana y el "apoyo" al intento de golpe contra Hugo Chávez.

Luego llegó José Luis Rodríguez Zapatero, y la diplomacia española osciló entre la resignación de la vuelta a las lamentaciones de los viejos tiempos y el intento de encabezar la "manifestación populista", con Ignacio Ramonet y Jorge Verstrynge agarrando la pancarta, pero se encontró que Aznar aún no se había ido del todo y, primero Jorge Moragas siendo "deportado" de Cuba, luego el "¿ Por qué no te callas" del rey Juan Carlos y ahora la "expulsión" de Venezuela de Luis Herrero, junto con las acciones de los propios "dictadores bananeros", inclinaron a Miguel Angel Moratinos a buscar referencias en el nuevo inquilino de la Casa Blanca y "huir" del enredo latinoamericano.

Lo malo es que esto ha sido aprovechado por "super, super Sarkozy" ...

... , con perdón, una prengunta :

¿ Hubiera ganado Hugo Chávez el referéndum con un nuevo ...

... "¿ Por qué no te callas ?" ?.

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