Adiós al presidente George W. Bush.
Adiós a "La Sombra de Bush", Andrew Card, su jefe de Gabinete, que fue quien le dio la primera noticia del 11-S en aquella escuela de Miami.
Adiós a Joshua Bolten, que fue quien sustituyó al anterior cuando ya se anunciaba el triunfo de los demócratas en las elecciones parciales de la mitad del segundo mandato.
Adiós a Karen Hughes, su consejera de Comunicación, que le acompañó desde sus primeros pasos en la política de Texas, y cuyo mejor momento fue cuando le vio, megáfono en mano, al lado del bombero Bob Beckwith, dirigirse al mundo.
Adiós a Dan Bartlett, su director de Comunicaciones, que también sustituyó a la anterior cuando esta se sintió cansada, y a Ed Gillespie, que sucedió a este al final del segundo mandato.
Y adiós a Nicole Devenish Wallace y a Kevin Sullivan, que lo hicieron en Comunicaciones.
Adiós a Michael Gerson, el autor del término "El Eje del Mal", y a William McGurn, sus sucesivos jefes de los "Redactores de Discursos".
Adiós a Ari Fleischer, Scott McClellan, Tony Snow y Dana Perino, sus secretarios de Prensa.
Adiós a Condoleezza Rice y a Stephen Hadley, sus consejeros de Seguridad Nacional.
Y, sobre todo, adiós a Karl Rove, su consejero especial, que logró que ganara en el 2000 y que arrasara en el 2004.
Adiós a Alberto Gonzales, su consejero legal, también desde los tiempos de Texas, y a Harriet Miers y Fred F. Fielding, que le sucedieron.
Adiós al vicepresidente Dick Cheney, que consiguió primero aprobar la mayor rebaja de impuestos de la historia y luego evitar que se produjera un segundo 11-S durante su mandato.
Y adiós a su jefe de Gabinete Lewis Libby, que tuvo que sacrificarse por el "Caso Plame", y a David Addington, que le sustituyó.
Adiós al secretario de Estado Colin Powell, la nueva "Garganta Profunda" del periodista Bob Woodward , y a Richard Armitage, su subsecretario, que conformaron también un nuevo "Team B" más "realista" que el esta vez "idealista" "Team A".
Y adiós, de nuevo, a Condoleezza Rice, esta vez como secretaria de Estado, y a Robert Zoellick, el "hombre de Darfur" y actual presidente del Banco Mundial, y John Negroponte, sus subsecretarios.
Y, por supuesto, adiós otra vez a John Negroponte, también primer director nacional de Inteligencia, y a Zalmay Khalilzad como sucesivos embajadores en Irak, Afganistán y Naciones Unidas.
Adiós, como no, al secretario de Defensa Donald Rumsfeld, que sólo dejó el cargo tras la derrota electoral de la mitad del segundo mandato, y a su subsecretario Paul Wolfowitz, el "cerebro gris" de los "neocon", que también pasó por la Presidencia del Banco Mundial, y a su jefe de Inteligencia en el Pentágono Steve Cambone, quizá el autor de la "patraña" de las "Armas de Destrucción Masiva".
Y no adiós, por el momento, a Robert Gates, que sigue como secretario de Defensa con Barak Obama, aunque sin su subsecretario Gordon R. England a su lado.
Adiós al fiscal general John Ashcroft, la autentica "bestia negra" de la "progresía", y de nuevo a Alberto Gonzales y a Michael Mukasey que le sucedieron.
Y adiós a los secretarios del Tesoro Paul O'Neill, John W. Snow y Henry Paulson, y al presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, que no supieron ver los avisos, como ninguno lo supimos, de que nos dirigíamos a una II Gran Depresión.
Por tanto, adiós a "W", ... y esperemos no echarle muy pronto de menos.
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