Yo, medio en broma, siempre me he considerado "marxista".
Desde siempre me ha gustado el principio de su obra, su análisis histórico, aunque como las malas películas el final me defraudaba, en este caso la conclusión a la que llevaba su pensamiento.
Así, mucho antes de oír hablar de los "neocon", ya pensaba yo algo parecido a lo que planteó Francis Fukuyama en "El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre".
Estaba "de acuerdo" con lo de la "Lucha de Clases", pero me colocaba del lado del "capitalista explotador", para mí "un auténtico incomprendido" que, como decía Adam Smith, en su búsqueda "egoísta" de su propio beneficio lograba una mejora para la sociedad en su conjunto.
Luego, me sentía atraído por los políticos de izquierdas, no por los socialistas, sino por los comunistas, los anarquistas, los de extrema izquierda, a los que veía, por necesidad o por virtud, más consecuentes.
Y así, desde que la vi pasar delante de mí conduciendo un viejo automovil abollado, siempre he hablado maravillas de Cristina Almeida y la he puesto como ejemplo de lo que debería ser un servidor público, lo primero de todo personalmente desinteresado por el dinero.
De este modo, la frase "Me siento más cercano a mis camaradas marxistas que a mis hermanos cristianos", que atribuyo a un viejo democristiano, la he hecho mía.
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