Barak Obama, ya en el 2004, durante su elección para el Senado, tuvo que enfrentarse con el complicado asunto de la financiación, tras el precedente de la arrolladora victoria de Peter Fitzgerald, su antecesor en el cargo, que se había basado en una millonaria campaña pagada con su propio patrimonio.
Luego, ya en su camino a la Presidencia, Obama recaudó la cifra récord de 58 millones de dólares durante la primera mitad del 2007, de los cuales 16 millones y medio provenían de donaciones individuales de menos de 200 dólares, lo que fue algo extraordinario.
Y en los primeros meses de 2008, estableció una nueva marca acumulando alrededor de 90 millones, en comparación con los 45 de Hillary Clinton.
De este modo, el 19 de junio pasado, se convirtió en el primer candidato de un partido mayoritario en rechazar la financiación pública.
Obama establece un precedente y, ojalá sea así, marca un camino :
A partir de ahora, los candidatos deberán ganarse el favor del electorado, al que solicitaran su apoyo financiero, siempre hablamos de pequeñas aportaciones individuales, y no de las grandes contribuciones de los "grupos de presión", mucho antes de pedirles el voto.
A eso le llamo yo "liberalismo", pero "liberalismo clásico".
... y el Día de Martin Luther King.
El día anterior a su juramento, el "Día de Martin Luther King", o "Día del Servicio a la Nación", además de preparar el discurso con su colaborador Jon Faveau, Obama dedicó su tiempo a la limpieza de un edificio público, dando una muestra de su vocación de servicio.
¡ Que cunda el ejemplo !
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